Se dejas de fumar, tu cuerpo te responderá de esta manera:
Desde el punto de vista psicológico, te sentirás orgulloso de ti mismo y muy satisfecho por haberte librado de una esclavitud y comprobar que uno es dueño y responsable de tu vida. Tu autoestima subirá y podrás concentrarte más en tu trabajo, ocio, etc.
Desde el punto de vista físico, las consecuencias positivas serán enormes, entre ellas destacaremos que, a los 20 minutos de apagar el último cigarrillo, la presión sanguínea y el ritmo cardiaco retornan a los niveles normales, lo que reduce el riesgo de lesiones en el corazón y en el sistema circulatorio debidas al sobreesfuerzo y a la acumulación de partículas en las paredes de las arterias. |
A las ocho horas, los niveles de oxígeno se normalizan.
En un par de días se ha eliminado toda la nicotina del organismo y se recuperan capacidades de percepción atrofiadas como el gusto y el olfato.
Al tercer día ya se respira mejor por la relajación de los circuitos bronquiales y al cabo de tres semanas desaparece la tos.
Entre el primer y el noveno mes, disminuye la tos, la congestión nasal, la fatiga y la pérdida de aliento al someter el cuerpo a esfuerzos físicos.
Tras el primer año, el riego de padecer insuficiencia coronaria es 50% menor que en un fumador.
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